El Ministerio del Interior de Turquía publicó el decreto el 28 de mayo tras concluir las conversaciones bilaterales en Ankara. Los viajeros brasileños necesitaban previamente una e-visa que costaba 60 dólares.
La preinscripción a través del portal oficial de inmigración turco genera un código QR válido para una entrada. El formulario solicita datos básicos del viaje y prueba de viaje de salida o fondos suficientes.
Turkish Airlines añadió inmediatamente capacidad en los vuelos São Paulo-Estambul, aumentando las salidas semanales de siete a diez hasta septiembre. Las tarifas medias bajaron un 22 por ciento en comparación con el verano pasado.
Las reservas hoteleras desde Brasil a Estambul y Antalya aumentaron un 31 por ciento en las primeras 24 horas tras el anuncio, según las principales plataformas de reservas.
La policía fronteriza realizará entrevistas aleatorias para confirmar el propósito del viaje. Las estancias excesivas conllevan una prohibición de entrada de cinco años y multas equivalentes a 250 dólares.
Las autoridades de ambos países ven el movimiento como un paso hacia un eventual viaje sin visado para todos los nacionales del Mercosur en un plazo de cinco años.
